miércoles, 1 de septiembre de 2010

Camino...

Solitaria, envuelta en lágrimas que acarician mis mejillas,
abstraigo mi alma por pedazos a un lugar más oscuro que la misma noche,
clavo las uñas en mi corazón y de un tirón, lo desgarro,
junto a él, mil lastimeros llantos que afligen aun más mi pensamiento.

Callada, mis rodillas en el piso doblando en la hojarasca, estoy casi que inmóvil,
tan sola acompañado por el movimiento de mi pecho ensangrentado,
sin aliento susurro tu nombre.

Hoy como siempre la luna esplendorosa le sonríe a los amantes que en su deambular la saludan,
mas sin embargo no a todos nos cobija su luz,
a algunos desventurados afrodita nos elude.

Me aferro de tu recuerdo y le grito a la luna la cual refleja tu imagen,
que torpe soy, a quien le importa una vagabunda ebria y moribunda,
¿a ti? al hombre sin alma, a ese que no ama,
que marchita a su paso todo lo que palpa,
tomo mi pecho y lo aprieto recordando palabras de amor eterno.

Entrecierro mis ojos pues estoy cansada y jadeante
está bien, si mis latidos no me guían hacia ti, dime,
¿para que los quiero?.

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