Hoy no puedo andar en tus olvidos
Ni ser el árbol que te miente
Y mis manos
No pueden dormirse dentro de tus mares
Ni mancharse con tus besos
No soy ya ese desconocido e imperfecto camino adolescente
Que te crece cada vez que me miras
Hoy no necesito de nombre ni piedad
Para dibujarte entero cada vez que nos besamos
Y a pesar de que los inviernos invitan a encontrarnos
No puede nunca el amor ser descuido o adorno
Y tampoco necesita de mapas para crecer
Para disfrazarse de nube
No vive para cantar en las sombras el amor
Y siempre derrota y rompe
Los miedos que espejos y palabras ocultan...
sábado, 5 de julio de 2008
...
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.
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